¿Qué pasa cuando juntas las historias de Charles Bukowski y las ilustraciones de Robert Crumb? Para los que no les conocéis, el primero resume su formación afirmando que “Los hospitales, las celdas y las putas son las universidades de la vida.
La imaginación culinaria de un estudiante que vive fuera de casa siempre acaba refinando platos accesibles a todos los publicos, baratos de cocinar y si dicho estudiante además tiene una tendencia a tener hambre constantemente, pues pueden salir auténticas joyas no aptas para celíacos.
Supongo que todos los amantes de las películas y series de mafiosos conocerán esta serie, pero hay mucha gente que no la conoce. Estamos en el "boom" de las series, hay muchas, buenas, malas, de comedia, drama y luego están las de HBO. "Boardwalk empire" es de HBO y el episodio piloto lo dirige Martin Scorsese, por eso es la puta caña.
Poki reviews 'Bel Ami'
En la película ‘El precio del
poder’ (Brian De Palma, 1983), Tony Montana dice que “en este país primero hay
que tener dinero, cuando tienes el dinero tienes el poder. Y cuando tienes el
poder, tienes las mujeres”. Bien, pues en París al final del siglo XIX, Bel-Ami
empieza por el final. El anti-héroe de Maupassant, Georges Duroy, ve a través
de las mujeres un medio para ascender en la escala social y alcanzar la riqueza
y la fama. Es un joven exmilitar, sin blanca, pero que a diferencia de George
Orwell que vivió en sus carnes las vicisitudes de las calles de la capital
francesa, logra hacerse un camino en la alta sociedad por su belleza, su
encanto y su arte de la seducción.
Bel Ami
Guy de Maupassant
(1885)
La novela reúne las
características de la corriente realista y naturalista a la que pertenece Guy
de Maupassant. Al leer las páginas de la obra, nos adentramos de pleno en la
ciudad de la luz, en la época de los bigotes alargados y retorcidos, y los
sombreros de copa. Maupassant nos da un paseo por los grandes bulevares de
Paris, pasando ya que estamos por los cabarés y los cafés donde se codean
políticos, periodistas, empresarios, banqueros y toda la burguesía que la
revolución de 1789 no pudo eliminar.
Georges Duroy empieza sus
andaduras por la capital como obrero en los ferrocarriles de la Gare du Nord. A
duras penas llega a final de mes, de hecho en la primera página está contando
el dinero que tiene en el bolsillo y que es todo lo que tiene. Duda entre
gastárselo en unas cervezas o en comida para el día siguiente, cuando, casualidades
de la vida, se encuentra con un viejo compañero del regimiento con el que estuvo
destinado en Argelia. Su viejo amigo, Charles Forestier, es periodista y no le
va nada mal. Este le explica, y deja las cosas bien claras, que en Paris un
espabilado llega antes a ministro que a jefe de oficina. “Hay que imponerse, no
pedir” sentencia. Pues el bueno de Duroy se lo toma casi al pie de la letra y
no pierde el tiempo. No tiene idea ni de escribir, ni del oficio de periodista.
Pero su buen porte y sus dotes de seductor, que va afinando a lo largo de la
novela, le abren las puertas a un prospero futuro.
Pero, hablando vulgarmente,
Georges Duroy no es que vaya abriéndose puertas, sino que más bien va abriendo
piernas: las de las mujeres casadas con hombres de poder. Es un trepa, un
hombre con pocos escrúpulos y casi podríamos decir sin ninguna clase de ética.
Llega a dejarnos la boca abierta cuando en la misma habitación en la que
convalece su amigo, a punto de morir, sólo piensa en la mujer de este y como agenciársela.
Es un estratega en el arte de la seducción, y no elige a cualquier presa, a
pesar de que al principio de la novela no le importa ir un par de veces a por
meretrices para saciar sus necesidades en el cabaret.
Bel-Ami (pseudónimo que le pone
la hija de una de sus amantes) es un arribista que manipula y utiliza las
mujeres a su antojo para lograr su objetivo que no es otro que “ser alguien”.
No es exactamente un Don Juan como el de Molière, pues Georges Duroy no se
dedica a ligar con las mujeres por el simple gusto de hacerlo, sino que si lo
hace, es que espera conseguir algo gracias a ella. No obstante se puede
exceptuar a la Sra. De Marelle, a través de quien no consigue nada excepcional,
sino que rellena ese hueco en el corazón del personaje que en algunos momentos
confiesa tener. Curiosamente, a lo largo de la novela, el adulterio parece algo
totalmente habitual, casi natural y el mismo Maupassant dice enun prólogo que escribió para una novela
de Paul Ginisty, hablando de las “relaciones a tres”, que “los amantes, al
igual que los maridos, acaban siendo como muebles, que están ahí siempre y
conviven”.
Es una novela divertida
(con tan sólo un toquecillo de humor negro), entretenida, en algunos momentos
llega a ser un poco aburrido por algunas descripciones demasiado extensas y
hasta nos llegamos exasperar con los pocos escrúpulos del personaje. Puede que
te llegues a sorprender a ti mismo en algún momento de la lectura diciendo
“menudo hijo de puta” en voz baja. Pero es un interesante cuadro del París de
la época, de la alta sociedad y sus costumbres, ese mundillo de ricos donde los
periodistas casi, casi, están en la cama con políticos y banqueros. Sin embargo
Maupassant, en respuesta a las críticas sobre su libro, contestaba que su
intención no era la de llevar a generalizaciones sobre la prensa en la época
sino tan sólo contar la historia de una clase de trepas que según él conoce
habitualmente. Sin duda es una novela recomendable por la gran calidad
descriptiva y narrativa de Guy de Maupassant quien conoce perfectamente los
entresijos de “le monde” y los retrata a través de las aventuras de Bel-Ami.
Y para los más vagos, que sepais que pronto sale una peli del libro.
PROS: los escotes con los corsés siempre molan más. Mme Forestier es Uma Thurman.
vamos, todo una zorra con pene!!
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