Luis
lleva un par de meses intentando convencerme escribir algo para este blog o
como sería más inteligente llamarlo (si tuviésemos un departamento marketing digno de
ese nombre): un instantáneo que refleja las preocupaciones diarias aunque no
vitales de un grupo de jóvenes varones
(desgraciadamente).
Aunque me gustara el concepto de este instantáneo y muchos de sus artículos, estaba en un momento de mi
vida bastante vacio y ninguna musa me ayudaría a encontrar la inspiración para
escribir algo.
Esto
fue hasta hace unas semanas, cuando tuve una conversación con gente del curro
sobre anuncios que nos marcaron durante nuestra infancia (Os prometo que dejo
de hablar de mi dentro de una o dos frases) y claramente como buenos franceses
acabamos hablando del anuncio de Chanel: Egoïste obra de arte publicitaria si
las hay, que seguramente fue uno de los anuncios más emitidos al principio de
la última década del siglo XX en Francia.
Este anuncio gano un
león de oro en Cannes (Festival de anuncios anual) en 1991 y es parte del patrimonio
cultural francés al igual que Versailles, la baguette o el chovinismo.
El autor de ese anuncio
se llama Jean Paul Goude. Es francés, y fue el Pigmalión detrás de la súper heroína
llamada Grace Jones (si no sabéis quien es Grace Jones, es hora de hacer una búsqueda
por internet). Además fue el director de otros anuncios memorables para Citroën
y para Kodak.
Mi objetivo no era escribir
la biografía de Jean-Paul Goude pero presentaros una pizca de su obra pero lo que sigue es un buen resumen de lo impactante de su obra:
No soy un amante de la publicidad, y desde luego su
obra es mucho más que publicidad (ni tampoco estrictamente Pop Art), su obra es
arte comercial pero el producto está en el tercer plano.
Gente como David Lachapelle no sería lo que es sin
Jean-Paul Goude (o Pierre et Gilles de los que espero poder hablaros en otra ocasión),
y aunque estos anuncios tengan 30 años siguen más modernos que la mayoría del
arte moderno y de las basuras de anuncios que puedes ver dia y noche en tu
tele/internet/cine/calle/radio/revista.
Se puede debatir de la naturaleza mercantil de su
obra, pero el contenido y la forma es irrefutablemente talentosa y digna de interés
sobre todo hoy en día que muchos artistas no tienen otra alternativa que vender su
trabajo a compañías multinacionales, ya que los mecenas desinteresados se han echo escasos en estos “tiempos de crisis”.
BRUTAL!
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